Día cotidiano

4- Síndrome del idiota social

Síndrome del idiota social

 

 

Dicen algunos bienpensantes que en estos tiempos de disolución de casi todo; el arte, la filosofía, la política y la ciencia se han convertido en simples prolongaciones exhaustas de los grandes relatos primordiales, que nos acercamos al pensamiento único, a la gran comunión claudicante de las utopías, al destino de obligatorio cumplimiento en torno a la “democracia”, el “desarrollo” y el “capitalismo con rostro humano”.

 

Es la epifanía del desarrollo neoliberal, definido por algún poeta extraviado como “la superautopista de 10 carriles hacia ninguna parte”. Es el orden del relativismo interesado y de la guerra preventiva, que colecciona definiciones portátiles sobre democracia, derechos humanos y libertad, sólo aplicables a los “enemigos” del modelo, generalmente provenientes del tercer mundo.

 

Este orden de cosas ha engendrado un singular personaje, cínico por esencia, aunque en realidad ajeno – debido a limitaciones mentales o miopía adquirida – a las potencias que produce y reproduce socialmente. Es la personificación viviente de la consecuencia lógica del pensamiento único: “el pensamiento cero”.

 

No piensa, solo consume. O piensa de un modo oblicuo, reclamando de tanto en tanto neutralidad. Solo piensa en sí mismo. Ve en Homero Simpson un héroe (no un antihéroe crítico) y se mofa de los esfuerzos por hacer inteligible el mundo y de querer transformarlo. Como para él todo vale y finalmente moriremos, encuentra obvio que entre la novena sinfonía de Beethoven y “nadie es eterno en el mundo”, sólo hay una diferencia formal y de “mirada”. Entiende que lo mejor es pasar el rato sin estremecimientos internos, sin pesados compromisos.

 

Transita jocosamente por la vida, sin sentirse aludido, creyendo estar más allá del mamotreto que sólo provee artificios al pseudointelectual vanidoso, o de las desventuras del hombre rústico, que es pobre por opción. Asistimos entonces al advenimiento de este nuevo (en realidad no tan nuevo) sujeto, que manifiesta una sintomatología eminentemente contemporánea y bien identificada: el síndrome del idiota social[1].

 

 


[1] Para mayor información sobre este síndrome ver: Roitman Rosenmann, Marcos “El renacer del idiota social” en: La Jornada (opinión) sábado 31 de mayo de 2008.

5 comentarios »

  1. Andrés, me inclino bastante a pensar cosas parecidas a las de tu apreciación. A ellos (por alguna razón los siento como “otros”) los he entendido como “idiotas funcionales”, o sea como a una clase de tipos que hacen cosas bien, pero no alcanzan mayor comprensión de qué y por qué hacen lo que hacen. Pero también creo necesario precisar fronteras: alguien capaz de ver en Homero a un héroe, o de vislumbrar la perspectiva de que “todo vale” y -en virtud de ella- no percibir diferencias entre sinfonías y rancheras, no es precisamente alguien de “pensamiento serio”.

    Buen texto: preciso, claro, contundente.

    Comentario por Carlos Andrés — junio 26, 2008 @ 2:08 am | Responder

  2. Andrés y Carlos A. La discusión de este asunto está bastante interesante. Yo estoy de acuerdo con varias de las cosas que dicen. Para mí es indudable que no puede ser lo mismo “la cabalgata de las walkirias” que “les gusta la gasolina”. Pero el asunto de la relatividad es bien relativo, porque la relatividad efectivamente debe funcionar en ciertos aspectos, aunque en otros sea completamente perniciosa. Les doy un ejemplo: La ciencia occidental debe y tiene que ser relaltivizada en términos de la llamada por algunos autores “ciencia posnormal” (Ver, p.ej. Martínez Alier, “El ecologismo de los pobres”.
    La relativización de todos los valores estéticos es fatal, en eso estoy de acuerdo con ustedes; pero la relativización de los grandes relatos y metarelatos de la modernidad occidental capitalista es necesaria, urgente e indispensable. Creo que esto nos da tema para una tertulia ¿Qué les parece? ¿Por qué no nos reunimos en estos días los blogeros? Ahí, les dejo la idea, que por cierto no es mía sino de Andrés.

    Comentario por Juan C. — junio 26, 2008 @ 4:54 pm | Responder

  3. Reunion Babeliana… hum… todo el clan que sustenta el sistema BabeLac reunido… de una, digan cuando…

    Comentario por Carlos Arango — junio 30, 2008 @ 3:36 am | Responder

  4. HOLA ANDRES

    IMAGINATE QUE EL PROFESOR DE TEORIA CONTABLE NOS PUSO A LEER ESTA PAGINA AH Y QUE SORPRESA ME LLEVE CUANDO EL AUTOR ERAS TÚ,
    PERO ME ALEGRA MUCHO TE DESEO MUCHAS FELICITACIONES Y ESPERO QUE PUEDAS LEER ESTE MENSAJE

    MUCHOS SALUDOS TQM

    Comentario por YENNIFER PALOMO — agosto 3, 2008 @ 4:49 pm | Responder

  5. Pues es lamentable que este sindrome cada vez se agudice más en las nuevas generaciones,y que además se alimenta fuertemente de las campañas consumistas que arrebatan con la juventud, a través de los diferentes medios de comunicación. Esto trae como consecuencia un intenso desprendimiento de los valores éticos y morales contribuyendo al desorden social a que va la humanidad, sin conciencia, sin pensamiento crítico y cada vez más deshumanizador. Tristemente nos dirigimos a un abismo humano, donde no se respeta nada y a nadie, poniendo en peligro el ambiente social y ecológico.DEPERTEMOS de esta pesadilla que nos quieren sembrar.

    Comentario por maria valero — octubre 18, 2009 @ 8:44 pm | Responder


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